- A ver, quién le dice a ella que tú no eres, no sé, un psicópata.
- Y quién me dice a mí que no es ella la psicópata. Se trata de asumir riesgos, ¿no? Yo tampoco te conozco... Yo tampoco sé si, si estás casada, o si tienes novio, o si tienes un muerto en el maletero, o... A mí no se me dan bien estas cosas. He pensado que estaría bien quedar contigo y... y yo que sé... He pensado que estaría bien.
Sólo servimos para esto, para oír leer la historia de una humanidad que existió antes que nosotros, aprovechamos la suerte de tener unos ojos lúcidos, los últimos que quedan, si un día estos ojos se apagan, y no quiero ni pensarlo, entonces el hilo que nos une a esa humanidad se romperá, será como si estuviésemos apartándonos los unos de los otros en el espacio, para siempre, tan ciegos ellos como nosotros.
- El cine importa cuando habla de la gente, y tú ves a la gente. Pero tu padre no ve a nadie más que a sí mismo.
-No sé...
- ¡No quiere ver ni quiere que le vean! Sus películas tienen su estilo, sí, pero él no está en ninguna, su corazón no está en ninguna.
- A lo mejor yo soy igual.
- ¡Y una leche! Tú eres un lúcido total igual que yo, tú ves a la gente de entrada tal cual es, aunque no se quieran mostrar... En cuanto conoces a alguien, sabes quién es y lo que sigue luego te demuestra que casi nunca te equivocas. Eras así ya desde pequeñito, y eso no se pierde, porque es un don, una percepción, intuición femenina o lo que coño sea. Pero si lo tienes, lo tienes.
{Adolfo Aristarain - Martín (Hache)}
{Aldo van Eyck - The Amsterdam Playgrounds (1947-1978}